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(del poema George Grosz de Marc Granell)
hay tardes que suenan como revólveres
en manos de policias y ministros
de sanidad, educación y justicia.
Hay ministros que saben a cadáveres
Suculentos y vanidosos cuando se pasean
Por el parque pulcrísimo el domingo por la tarde.
De acuerdo. Las tardes no suenan.
De acuerdo, de acuerdo. Los ministros no saben a nada.
De acuerdo, de acuerdo, de acuerdo. Los policias son sagrados
y nacen
del vientre inmaculado de la inocencia.
Quien quiera decir mentiras
Que abra la ventana
y mire
y cante lo que ve
porqué lo que ve
no pasa.
Hay
revólveres que lamen como los dedos
Sabios y eternos de la puta más cara del burdel
El agujero herido del culo de cada sueño.
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