Guardabas
en las manos
El recuerdo de noches encendidas
Donde la calma
Precedia todos los besos
De todo lo que te dije
No cambio ni una coma
Para salvarme
De tus labios que me sostienen
Y ahora te miras las
manos y te interrogan violentas
Musitas mi nombre
Y me bautizas con atajos
De saliba
Sobre mis caminos perplejos
Me cuesta respirar
Cuando tus manos perversas
Me acarician
Mientras te robo la ropa
Y ahora te miras las
manos y te interrogan violentas
Me acerco contra ti
Y te paseo de memoria
Y me acuno
En tus pechos deseosos
Tu tibia piel
Se contrae entre los espasmos
De la savia
Humedad de tu cuerpo hábil
Y ahora te miras las
manos y te interrogan violentas
De repente és
un peso muerto
Este brazo que recoloco
-como de estranquis-
bajo tu cabello indómito
y pienso para mi
que puede que me precipite
de egoismo
mientras a fuera el mundo se derrumba.
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