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Antes como la levadura crecía la casa
la vida labrada y el sol en los ojos
el invierno en la chimenea sacudía la brasa
el verano en la plaza, el amor de reojo.
Pasado
el tiempo con la vista cansada,
la vida carcomida y el corazón en un puño
los días de siembra, adobo del alba,
en un soplido vuelan a lo lejos
La
expropiaciones de los alrededores
quieren la alquería y no se hable más
cuando venga el buldózer con la policía
asfaltarán el día monstruos de cemento.
Llega
sentencia, es orden de juez
los dueños del agravio: especuladores
esto no es Rammalah ni eras mapuche
ciudad de las ciencias, ciudad del polvo. |